« Filtralite Clean contribuye al cumplimiento de la Directiva sobre aguas residuales urbanas y de la normativa europea. »
En 2005, solo el 6,4 % de las aguas residuales domésticas de Malta se trataban; el resto se vertía sin tratar al mar Mediterráneo. Esto provocaba graves problemas medioambientales, como la degradación de la calidad del agua costera y un aumento de los olores. Para abordar esta situación, las autoridades maltesas decidieron construir tres nuevas plantas de tratamiento de aguas residuales como parte de una estrategia nacional para cumplir con la Directiva europea sobre el tratamiento de aguas residuales urbanas y mejorar la calidad del agua.
Una de estas instalaciones es la planta de tratamiento de aguas residuales del sur de Malta, situada en Ta’ Barkat, Xgħajra, diseñada para tratar 51 000 m³ de aguas residuales al día, lo que representa aproximadamente el 80 % de todas las aguas residuales producidas en Malta. La planta comenzó a funcionar en enero de 2011 y desempeña un papel clave en la restauración de la calidad del agua costera, la reducción de olores y la reutilización del agua tratada.
Biofiltración en lecho fijo con Filtralite® Clean
En el corazón del proceso se encuentran los filtros biológicos aireados (BAF) rellenos con Filtralite® Clean, comercializado como Biolite® dentro de la tecnología patentada BIOFOR® de Suez. Gracias a su alta porosidad y gran superficie específica, Filtralite favorece el desarrollo de una biopelícula estable de microorganismos que degradan la materia orgánica y eliminan eficazmente los compuestos nitrogenados.
En total, la planta utiliza 6 000 m³ de Filtralite Clean distribuidos en 20 biofiltros – 8 para la desnitrificación y 12 para la eliminación de materia orgánica y nitrógeno. Los biofiltros funcionan como reactores de lecho fijo, donde el agua residual pasa a través del medio de arcilla expandida y los procesos biológicos transforman los contaminantes en subproductos inocuos.
Etapas adicionales de tratamiento y reutilización del agua
Tras el tratamiento biológico, el agua pasa por un filtro de arena para eliminar partículas finas y bacterias, seguido de una desinfección por rayos UV para eliminar los microorganismos restantes. La calidad final del efluente cumple con los estándares más exigentes para el vertido y la reutilización.
Aproximadamente dos tercios del agua tratada se vierten al mar Mediterráneo como agua de calidad para el baño, lo que contribuye a la restauración del ecosistema costero. El tercio restante se reutiliza para el riego agrícola, favoreciendo una gestión sostenible de los recursos hídricos en un clima árido.
Un impacto a largo plazo
Gracias a la integración de Filtralite Clean, la planta de Ta’ Barkat ha transformado el sistema de gestión de aguas residuales de Malta, convirtiendo un importante reto medioambiental en un ejemplo de tratamiento sostenible. Ha permitido al país cumplir las normas europeas, mejorar la salud de los ecosistemas costeros y crear nuevas oportunidades de reutilización del agua, demostrando cómo las soluciones avanzadas de biofiltración pueden aportar beneficios ambientales y económicos.